Si desea comprar una propiedad en México es necesario en primera instancia que el comprador y el vendedor lleguen a un acuerdo con respecto al precio del inmueble. Usualmente, por parte del comprador se entrega una carta propuesta.  En esta carta,  se indica el precio de compraventa propuesto y los plazos en los cuales se llevará a cabo el trato, que en todo caso no superan los 3 meses.  Aprobada su propuesta por parte de los propietarios, se formaliza la misma mediante la firma de un contrato de compraventa.  Después de esto, sigue la entrega de un apartado que normalmente es del 5% al 10% del valor de la compraventa. Al terminar este proceso, el vendedor entrega un paquete de documentos completos, mediante los cuales el comprador podrá llevar a cabo el procedimiento para la elaboración del título de la propiedad.

 

En este proceso de compraventa es necesario adquirir los servicios de un notario público.  Una compraventa de un bien inmueble se realiza ante un notario público.  Este notario público se asegura de supervisar y llevar a buen término lo referente a la elaboración del título de propiedad o terreno y la inscripción del mismo ante el registro público de la propiedad en el lugar que corresponda.  A la misma vez durante este proceso, garantizar que las operaciones de compraventa lleguen a buen puerto y tanto legal como fiscalmente no se tenga ningún problema.

 

Los gastos que tendrá que apartar para el notario público pueden variar.  Los costos de los servicios del notario público y los impuestos correspondientes varían en función del valor de avaluó que se designe en su momento por un perito valuador contratado por la notaría.  Estos pueden ser aproximadamente el 4% del precio de la operación de compraventa.  Adicionalmente durante el trámite ante la notaría, si el comprador es extranjero, será necesario hacer un pequeño trámite ante la Secretaría de Relaciones Exteriores.  Este trámite no representa un gran desembolso y es bastante sencillo de llevar.  No hay nada de que preocuparse.